“La relación entre hija y madre es una relación oscura, profunda, …
Ella nos enseña el lenguaje y el mundo.
A partir de cómo mi madre veía y nombraba el mundo, yo aprendí a interpretarlo de igual manera. Luego, cuando fuí creciendo pude modificar esta mirada con mi esfuerzo y voluntad.
De alguna manera, nuestras madres son las primeras transmisoras del modelo cultural. Como madres tenemos la responsabilidad y posibilidad de trabajar nuestras heridas emocionales y de revisar aquellas partes del modelo cultural que no nos sentaron tan bien. Para, así, entregar a l@s hij@s la herencia vital más limpia y sana posible. Éste es el segundo gran regalo que les podemos hacer, después del regalo principal que es la vida.”

De la formación, EDUCACIÓN EMOCIONAL PRÁCTICA PARA EL CICLO VITAL. AVATI Centre de Teràpia Integrativa.

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